Clases de Biodanza

Helena Lorenzo Cabrera
La palabra Biodanza proviene de la unión del prefijo bios (vida) y la palabra danza (movimiento pleno de sentido), rescatando así la imagen del movimiento implícito en todo lo viviente: "Biodanza, la danza de la vida". Esta es la definición más poética del sistema, aunque también la más ajustada.
La Biodanza es una técnica corporal actualmente extendida por todo el mundo. Aunque no tiene tanta edad como el yoga u otras, se está introduciendo muy rápido en nuestra comunidad estando avalada por la Asociación Nacional BiodanzaYa y Abican, que es la asociación regional en Canarias. Ya hace un tiempo que se está aplicando en distintos colectivos sociales, algunos vulnerables, en educación, en asociaciones de vecinos, en colectivos de profesionales de diversa índole, etc. Los numerosos testimonios avalan la bondad del sistema en cuanto que favorece el bienestar en términos físicos, psíquicos y emocionales del participante.
El sistema fue creado por el psicólogo y antropólogo chileno, Rolando Toro Araneda, en los años 60. Durante sus trabajos con enfermos mentales observó que sus estados anímicos mejoraban al danzar ciertos movimientos sencillos con músicas escogidas por él mismo. La mejoría en estos individuos, el estudio antropológico de las músicas y las danzas ancestrales y el empeño por encontrar un sistema terapéutico que, de alguna manera, cambiara el paradigma filosófico del momento, llevó a Rolando a sistematizar lo que ahora constituye la Biodanza.
La definición más aceptada en el momento es: “Sistema de integración humana, de renovación orgánica, de reeducación afectiva y de reaprendizaje de las funciones originarias de la vida”. Está basado en el denominado Principio Biocéntrico, frente al principio contemporáneo, el antropocéntrico, donde el Hombre es el centro de la acción. En la propuesta de Biodanza, la Vida se convierte en el centro. Es decir, el ser humano no domina la Naturaleza sino que pertenece a ella. El horizonte que se propone es que las personas vivan de una forma más integrada con los semejantes en un asiento de armonía, afecto y cuidado por sí mismo y por los demás. El consumo, la violencia, la competitividad, el individualismo se relegan para dejar paso a una cultura de paz, de convivencia positiva y sostenibilidad, que todos y todas deseamos.
Los ejercicios —individuales y de interacción— están diseñados para estimular los aspectos saludables de cada persona, permitiéndole restablecer paulatinamente la armonía natural de su organismo, mejorando la comunicación con sus semejantes y su salud integral.
La ventaja que tiene con respecto a otras técnicas, es que se desarrolla con música y movimiento. No es preciso hablar, ni saber bailar y es divertido. El/la facilitador/a hace propuestas de movimiento mostrando un ejemplo. Es muy sencillo y está adaptado a cualquier persona. Se estimula así suavemente el sistema linfático y la regulación orgánica logrando un equilibrio entre los sistemas simpático y parasimpático. Se desarrolla la escucha corporal para atender las necesidades personales y el sistema neuronal se modifica paulatinamente (hipocampo), aumentando la memoria y las capacidades de aprendizaje (datos recientes de las neurociencias).
Durante el proceso de transformación con Biodanza, las personas se conocen entre ellas, generando vínculos de amistad. Se crea el ambiente colaborativo de forma espontánea y se desarrolla el afecto entre los participantes favoreciendo la armonía en el colectivo. Además, se genera un espacio de expresión libre que incrementa el pensamiento divergente o sea, la creatividad. El movimiento en interacción con otras personas logra recordar la alegría de estar vivos, el gusto por las pequeñas cosas, la motivación, la empatía, la tolerancia y la trascendencia.
Como se puede apreciar, los efectos de la técnica abarcan aspectos variados y comunes entre todos nosotros. La confluencia de factores exclusivamente humanos tales como la danza, la música y el abrazo, acelera los procesos epigenéticos asociados a la influencia del medio ambiente que “nos damos”, resultando en una expresión genética personal más acorde a la “mejor versión” del participante. El resultado de la práctica regular se traduce en una vida más “fácil” de vivir, más centrada en la paz interna y externa y en el disfrute del momento presente.
Helena Lorenzo
Dra. Biología, Lcda. Pedagogía, Catedrática ESO por Biología
Prof. Didacta de Biodanza SRT (2015). Facilitadora de Biodanza SRT (2009)
Actualmente facilita grupo regular en Telde, sala BioCentro HLo, (C/Cantonera, 6, Zona Picachos). Martes y Jueves a las 19:30h. Además, imparte jornadas intensivas una vez al mes, retiros y biovacaciones.
La Biodanza es una técnica corporal actualmente extendida por todo el mundo. Aunque no tiene tanta edad como el yoga u otras, se está introduciendo muy rápido en nuestra comunidad estando avalada por la Asociación Nacional BiodanzaYa y Abican, que es la asociación regional en Canarias. Ya hace un tiempo que se está aplicando en distintos colectivos sociales, algunos vulnerables, en educación, en asociaciones de vecinos, en colectivos de profesionales de diversa índole, etc. Los numerosos testimonios avalan la bondad del sistema en cuanto que favorece el bienestar en términos físicos, psíquicos y emocionales del participante.
El sistema fue creado por el psicólogo y antropólogo chileno, Rolando Toro Araneda, en los años 60. Durante sus trabajos con enfermos mentales observó que sus estados anímicos mejoraban al danzar ciertos movimientos sencillos con músicas escogidas por él mismo. La mejoría en estos individuos, el estudio antropológico de las músicas y las danzas ancestrales y el empeño por encontrar un sistema terapéutico que, de alguna manera, cambiara el paradigma filosófico del momento, llevó a Rolando a sistematizar lo que ahora constituye la Biodanza.
La definición más aceptada en el momento es: “Sistema de integración humana, de renovación orgánica, de reeducación afectiva y de reaprendizaje de las funciones originarias de la vida”. Está basado en el denominado Principio Biocéntrico, frente al principio contemporáneo, el antropocéntrico, donde el Hombre es el centro de la acción. En la propuesta de Biodanza, la Vida se convierte en el centro. Es decir, el ser humano no domina la Naturaleza sino que pertenece a ella. El horizonte que se propone es que las personas vivan de una forma más integrada con los semejantes en un asiento de armonía, afecto y cuidado por sí mismo y por los demás. El consumo, la violencia, la competitividad, el individualismo se relegan para dejar paso a una cultura de paz, de convivencia positiva y sostenibilidad, que todos y todas deseamos.
Los ejercicios —individuales y de interacción— están diseñados para estimular los aspectos saludables de cada persona, permitiéndole restablecer paulatinamente la armonía natural de su organismo, mejorando la comunicación con sus semejantes y su salud integral.
La ventaja que tiene con respecto a otras técnicas, es que se desarrolla con música y movimiento. No es preciso hablar, ni saber bailar y es divertido. El/la facilitador/a hace propuestas de movimiento mostrando un ejemplo. Es muy sencillo y está adaptado a cualquier persona. Se estimula así suavemente el sistema linfático y la regulación orgánica logrando un equilibrio entre los sistemas simpático y parasimpático. Se desarrolla la escucha corporal para atender las necesidades personales y el sistema neuronal se modifica paulatinamente (hipocampo), aumentando la memoria y las capacidades de aprendizaje (datos recientes de las neurociencias).
Durante el proceso de transformación con Biodanza, las personas se conocen entre ellas, generando vínculos de amistad. Se crea el ambiente colaborativo de forma espontánea y se desarrolla el afecto entre los participantes favoreciendo la armonía en el colectivo. Además, se genera un espacio de expresión libre que incrementa el pensamiento divergente o sea, la creatividad. El movimiento en interacción con otras personas logra recordar la alegría de estar vivos, el gusto por las pequeñas cosas, la motivación, la empatía, la tolerancia y la trascendencia.
Como se puede apreciar, los efectos de la técnica abarcan aspectos variados y comunes entre todos nosotros. La confluencia de factores exclusivamente humanos tales como la danza, la música y el abrazo, acelera los procesos epigenéticos asociados a la influencia del medio ambiente que “nos damos”, resultando en una expresión genética personal más acorde a la “mejor versión” del participante. El resultado de la práctica regular se traduce en una vida más “fácil” de vivir, más centrada en la paz interna y externa y en el disfrute del momento presente.
Helena Lorenzo
Dra. Biología, Lcda. Pedagogía, Catedrática ESO por Biología
Prof. Didacta de Biodanza SRT (2015). Facilitadora de Biodanza SRT (2009)
Actualmente facilita grupo regular en Telde, sala BioCentro HLo, (C/Cantonera, 6, Zona Picachos). Martes y Jueves a las 19:30h. Además, imparte jornadas intensivas una vez al mes, retiros y biovacaciones.







